viernes, 7 de noviembre de 2008

Reflexiones de Juan González (Mi padre)


Me niego rotundamente al desaliento, a la zozobra, al desánimo, al alineamiento con los gurús del miedo, a la sinrazón de la incultura, al fascismo latente o solapado, a la información perniciosa, a la manipulación de la mente, a la mentira, a la realidad sin futuro.


Y creo en los jóvenes, en los intelectuales, en la esperanza, en la solidaridad, en la conciencia humana, en la sinceridad, en el futuro, en la ética moral, en la cultura, en el humanismo, en la razón, en los progresistas, en la libertad del hombre, creo en todo aquello que hoy no vende, creo en la semilla del grano de trigo y no en la cizaña, creo en un mundo mejor, en la esperanza de la buena gente, en el ánimo de los desamparados, en la justicia humana, en la amistad desinteresada, en la fraternidad. Desterremos de nuestras mentes todo aquello que nos molesta, todo aquello que nos desconcierta, todo aquello que nos aturde, pensemos en positivo y, quitemos el lastre de la verborrea inconsciente y absurda de los pervertidos, de los perversos, de los endemoniados, de los maniacos, de los obsesos, de los tiranos.


Exijo y me exijo libertad desde la consciencia, desde la reflexión, desde la moral. Desde aquí, y ahora, en mí país, hagamos oídos sordos a la injuria, a la desfachatez, volvamos la cara a los arrogantes impostores de la libertad.


La democracia, la libertad y la paz es posible e inevitable a pesar de los que le pesa que así sea.

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